Integrantes

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viernes, 4 de febrero de 2011

EDUCAR EN LAS AULAS: RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

A la hora de conseguir educar a nuestros alumnos a través de los conflictos que se originen en el aula, no solo tenemos que intervenir en los casos en los que la violencia sea extrema, sino qué debemos abrir bien los ojos y dedicar una atención especial para localizar los problemas de menor grado que puedan dar lugar a un conflicto de mayor importancia entre el alumnado, como pueden ser las agresiones verbales, exclusión social o faltas de respeto entre los alumnos o hacia el profesor.
Para gestionar la convivencia en las aulas existen varios modelos de actuación, mediante los cuales se tratarán de argumentar y justificar los comportamientos y prevenir los problemas de disciplina.
El modelo punitivo, se centra únicamente en aplicar sanciones a aquellos alumnos que no cumplan con las normas de convivencia de la comunidad educativa, dando oportunidad a que el problema vuelva a aparecer, ya que al infractor no se le ha explicado el por qué de esa mala actuación. Por otro lado, en la víctima, lo más normal es que sufra el aumento de sentirse indefenso. Con esta crítica, no quiero decir que este modelo deba desaparecer, sino que si se utiliza a edades tempranas, no se conseguirá educar al alumnado de la manera más idónea y eficaz.
En mi experiencia personal, puedo decir que éste era el modelo a seguir por mis profesores y el sistema educativo en general, no generando momentos de diálogo ni de consenso entre las partes implicadas en el conflicto, solo se nos comunicaba lo que se había hecho mal y la consecuencia o castigo que eso tenía.
Los modelos como el relacional y el integrado, tratan la resolución de conflictos abordando el problema de raíz, y la mejor manera para ello es, en primer lugar, mediante el diálogo del profesor con las partes implicadas, para conseguir que la persona infractora entienda e interiorice la conducta errónea, y actúe en consecuencia para que la víctima se sienta respaldada y mejore la relación entre ambas partes. Y después si el profesor lo ve conveniente, se pone el problema en común con toda la clase, para que los demás analicen lo ocurrido y de esta forma irán enriqueciéndose de unos valores fundamentales para ir construyendo una conducta propia del ser humano.
Puedo decir que estos últimos modelos los pude observar más directamente durante mis prácticas del año pasado. Donde entendí que si de verdad te gusta y te sientes agusto con tu profesión, la responsabilidad educativa que éste conlleva, es un reto más fácil de abordar.

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