Integrantes

  • Irene Jurado
  • Jose Maria Lominchar
  • Diego Herranz
  • Sergio Fernandez
  • Jaime Gonzalez

jueves, 3 de febrero de 2011

Cuestión de principios.

Después de que mis compañeros hayan descrito y clarificado las ventajas e inconvenientes de cada tipo de modelo canalizando sus ideas a través de la experiencia, puedo decir que me siento con unas ideas y pensamientos compartidos. Por lo que no me detendré de nuevo en su análisis.

Pienso que la eleccion por un tipo de modelo u otro, estará intimamente relacionado y será directamente proporcional al grado de compromiso que el docente tenga con su profesión y con las consecuencias de sus decisiones. De esta manera si el docente tiene un alto grado de compromiso con su labor, abogará por al resolución de conflictos que supongan un verdadero aprendizaje para las conductas posteriores, haciendo conscientes y responsables a los chic@s de los resultados positivos o negativos que supongan sus propios comportamientos. Si por el contario, el grado de compromiso es bajo, el docente tratará de solucionar los problemas del aula de manera rápida, sistemática y superficial (acción-reacción). Evidenciando asi la ausencia de una competencia eficaz para la cual, los profesores y maestros estamos destinados. Que no es otra sino, la de educar.

Pero si los propios docentes no se esxigen un nivel adecuado de responabilidad en sus decisiones a la hora de resovler conflictos que determinaran el desarrollo personal de los alumnos ¿ como van a ser capaces de dotar con el repertorio de herramientas y rescursos necesarios para abordar un conflicto de manera productiva?

En la ambición por un trabajo eficaz esta la clave.

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